Los estudios sobre la inteligencia de los delfines proporcionan valiosa información que revela las razones de su particular comportamiento. Estos cetáceos son capaces de efectuar actividades inusuales dentro del mundo animal y de manifestar comportamientos complejos.

DEL DÍA A LA NOCHE
Muchos delfines son activos durante la mayor parte de un ciclo de un ciclo de 24 horas, es decir, tanto de día como de noche aunque son particularmente activos durante la mañana y por la tarde. Todo lo que realizan en un día es influido por las condiciones de su hábitat, por la época del año (temporada de crianza, de apareamiento, etc.), la hora del día y las condiciones fisiológicas de sus propios cuerpos.

Existe una duda generalizada sobre el descanso de los delfines, y tras varias investigaciones es claro que sí descansan pero no de la forma en los seres humanos lo hacen. Dado que necesitan cierto grado de conciencia para salir a respirar a la superficie, mantienen activo un hemisferio cerebral. Los delfines que están en cautiverio mantienen su espiráculo fuera de la superficie del agua y no responden a los estímulos ligeros, quizá porque en los estanques no hay depredadores que puedan amenazarlos.

Un comportamiento curioso es aquel que se caracteriza por “toser” o escupir su comida.
El caso del delfín del río Indo (Platanista gangetica minor) es especial, ya que su hábitat, repleto de materiales que enturbian el agua y caracterizado por fuertes corrientes, le impide descansar más de 4-60 minutos en ráfagas cortas a lo largo del día.

Algunas especies se desplazan de un lugar a otro siguiendo una dirección casi continua. Pueden viajar solos o en compañía de otros individuos nadando sobre la superficie del agua para ahorrar la energía que produce la fricción del agua sobre el cuerpo sumergido, para orientarse mejor o para tratar de deshacerse de los parásitos de su piel. Si se trata de descansar, lo hacen agrupándose estrechamente y saliendo cada cierto tiempo a respirar.

Las actividades de alimentación pueden ser realizadas de forma individual o de manera grupal, cooperando entre sí para capturar presas más grandes y teniendo menos gasto de energía. Un comportamiento curioso es aquel que se caracteriza por “toser” o escupir su comida.

Actividades de los delfines.
Interesante es que los delfines de Shark Bay, Australia, han demostrado a los asombrados investigadores que poseen rasgos de un desarrollo de la cultura, entendiéndose ésta como un conjunto de saberes, ideas, creencias, costumbres y prácticas aprendidas en sociedad y transmitidas de generación en generación. Se cree esto desde que se observó a estos cetáceos proteger su “pico” con esponjas marinas de las superficies ásperas, y este comportamiento se repite en los descendientes de los primeros en hacerlo.

¡VAMOS A JUGAR!
Los delfines son muy curiosos y disfrutan del juego que incluye objetos y la compañía de otros delfines. Saltan hasta 4.9 metros por encima de la superficie del agua cayendo de espaldas o con el vientre hacia abajo. También suelen seguir la estela de las olas de la popa o de la proa de los barcos.

Saltan hasta 4.9 metros por encima de la superficie del agua.
Todos los delfines tienen la costumbre de perseguirse unos a otros, de utilizar objetos y de pasar éstos a los demás para pedir atención. Comúnmente hacen burbujas dentro del agua y se toman parte de su tiempo para recrearse en aquellas. En ocasiones, este comportamiento lúdico incluye a otras especies de delfines y de animales como los delfines de Risso (Grampus griseus), los delfines de la especie Stenella attenuata y las ballenas piloto (Globicephala) y jorobadas (Megaptera novaeangliae).

Otros juegos sólo son divertidos para ellos: se les ha visto atrapar aves y sumergirlas para arrastrarlas varios metros, sin que después consuman al animal.

ESTO NO ES AGRADABLE…
El hábitat de los delfines no está exento de peligros. Si un estímulo negativo se presenta cerca de los grupos, los individuos pueden reaccionar nadando rápidamente hacia la superficie del agua, exhalando fuertemente, golpeando el agua con la cola y reuniéndose muy cerca unos de otros. Cualquier elemento externo que perturba a los delfines tiene consecuencias negativas que incluyen estrés, heridas, migraciones anómalas y hasta menor éxito reproductivo.

Los machos adultos tienden a nadar en las periferias del territorio de sus manadas para vigilar el entorno y comunicar a los demás la presencia del peligro, en caso de que se presente. Normalmente, los delfines evitan a los tiburones o huyen ante su presencia, pero se conocen casos en los cuales los cetáceos han agredido a los escualos y les han causado la muerte.

Normalmente, los delfines evitan a los tiburones o huyen ante su presencia, pero saben defenderse.

AMIGOS DELFINES
La sociabilidad de los delfines es patente debido a su asociación con delfines de su misma especie y a sus ocasionales interacciones con otras especies de cetáceos y de animales en general.

Si hay algo por lo que el mundo reconoce a los delfines, es por su encantadora “personalidad”. Dóciles y amigables ante la presencia humana, lo son también con sus compañeros. Establecen lazos fuertes sociales, prestan ayuda a los delfines heridos, cooperan para alimentarse y sobrevivir e incluso acercarse voluntariamente a los buzos y bañistas. ¿Sabías que hay reportes no comprobados sobre delfines que ayudan a los humanos a pescar y que les ofrecen como regalos peces, pulpos y calamares?

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