La comunicación, en su sentido estricto, implica la transmisión y retroalimentación de los mensajes codificados, sin embargo toda la complejidad de los procesos comunicativos parecen estar limitados al género humano.

A pesar de esto, está claro que los delfines poseen un sofisticado sistema de comunicación que es prueba de su éxito ante sus depredadores. En pocas palabras, los delfines sobreviven principalmente debido a que se comunican entre ellos y esto les permite organizarse y cooperar para aumentar sus posibilidades de supervivencia.

CÓMO
La comunicación en los delfines se basa en la emisión y recepción de los sonidos; cada delfín desarrolla su propio sonido característico desde el primer año de vida. Todos los individuos emiten un sonido único y ninguno es igual al de los demás así que pueden identificarse plenamente uno de otro.

Los delfines emiten dos tipos de signos vocales: los tonos puros y los sonidos pulsados.
Te preguntarás, ¿y cómo producen el sonido? Si bien los delfines están desprovistos de cuerdas vocales, se cree que emiten sonidos en la laringe, en la región del saco nasal. No es que los delfines tengan voz, sino que existe un tejido en la región nasal que tiene estructuras que se proyectan en el conducto. Cuando el aire es empujado en esa zona, el tejido vibra y así se produce el sonido.

Los delfines emiten dos tipos de signos vocales: los tonos puros y los sonidos pulsados. Los primeros pueden ser silbidos, chirridos y algunas especies de gritos. Se les llama “sonidos de frecuencia modulada” porque su tono se modifica, es decir, puede subir y bajar con el tiempo. Por su parte, los sonidos pulsados se reconocen por la superposición de ondas de sonido y se refieren a los llamados “clics”, producidos sucesivamente a intervalos regulares.

clics de delfines.

DÓNDE, CUÁNDO, PARA QUÉ
Diferentes emisiones, diferente contexto. Pueden emitir sonidos para interactuar socialmente: cuando se separan de sus compañeros, cuando están excitados, al entrar en pánico o simplemente cuando se sienten felices. El sonido depende de la situación en que se encuentran. Se ha observado que los delfines perdidos producen silbidos de forma frenética en un intento por llamar a sus compañeros y los individuos de algunas especies emiten sonidos pulsantes si se excitan o enojan; al parecer esto tiene como objetivo dar a conocer su estado emocional a los demás delfines.

En ocasiones los delfines nariz de botella (Tursiops truncatus) producen una ráfaga que invita a otros individuos a jugar, como una manera de informarles que está de buen humor y que quiere divertirse con ellos. Otros sonidos pulsantes muy altos son usados durante los encuentros agresivos para llamar a los otros delfines, y unos más están dirigidos a la zona genital de las hembras cuando los machos las persiguen y ellas huyen. Y las madres suelen silbar a sus crías durante varios días posteriores al nacimiento.

Los delfines nariz de botella distinguen diferentes frecuencias según lo que se quiere comunicar. Los sonidos de bajas frecuencias (0.25-50 kilohertz) son utilizados para comunicarse en situaciones sociales mientras que las altas frecuencias sirven en la ecolocalización. Otro caso: durante las persecuciones agresivas entre delfines del Indo Pacífico (Tursiops aduncus) se emite una especie de crujido al que se denomina sonido “pop”.

Los clics sucesivos son percibidos por el oído humano como un sonido sin interrupción, pero lo cierto es que son cortos. En realidad se sabe poco sobre el objetivo que tienen las diferentes emisiones y los investigadores aún trabajan en la identificación sonido-objetivo.

SEÑALES SIN “VOZ”
Aunque los delfines dependen principalmente de los sonidos para transmitir información, también se comunican por medio del tacto y de un lenguaje corporal:

-Identificación de los patrones de coloración del cuerpo. Las manchas, las franjas y las motas pueden indicar a otros delfines el estado de salud o la edad de sus compañeros. Por ejemplo, la piel del delfín pintado del Atlántico (Stenella frontalis) desarrolla manchas cuando comienza a envejecer y las cicatrices que la piel del delfín de Risso (Grampus griseus) tiende a acumular informa a los demás su capacidad de combate y su experiencia.

–Posturas. Las posturas del cuerpo transmiten la idea del estado de ánimo del delfín. Una postura en forma de S demuestra ira o agresividad y es una manera de decir “no te metas conmigo”. Si están en medio de una pelea, pueden expandir sus aletas pectorales y extender sus mandíbulas para parecer más grandes y peligrosos.

–Tacto. La piel de estos cetáceos es muy sensible al tacto ligero. Si se sienten de buen ánimo pueden establecer contacto físico con las aletas presionándolas contra las aletas de otro delfín.

–“Bofetadas” con la cola. Se trata de un golpe vertical de la cola contra la superficie del agua que a menudo indica agresividad pero también puede manifestar deseos de abandonar el área en que se encuentran o de obtener atención.

–“Bofetadas” con las aletas. Probablemente tiene los mismos objetivos que los golpes en la superficie del agua, pero en este caso los delfines golpean sus aletas contra su cuerpo o bien, contra la superficie del agua.

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