Se le conoce también como delfín común de hocico largo. Tiene un gran parecido físico con el delfín común (Delphinus delphis) y por ello se les consideró como animales de la misma especie hasta mediados de la década de 1990, en que se les separó y se reconoció a Delphinus capensis como especie diferente.

Su nombre científico proviene del lugar en donde se encontró en el siglo XIX, en 1828: el Cabo de Buena Esperanza. Existen dos subespecies de delfín común costero, Delphinus capensis capensis y Delphinus capensis tropicalis.

Orden: Cetacea
Familia: Delphinidae
Género: Delphinus

ASÍ LUCE. DESCRIPCIÓN FÍSICA.
Si una persona se encuentra en altamar es difícil distinguir a esta especie de su contraparte Delphinus delphis pero este delfín posee un hocico más largo y delgado.

Peso y tamaño. Es mediano y su longitud se estima entre 1.9 y 2.5 metros siendo el macho ligeramente más grande que la hembra. En cuestión de peso, los individuos pueden situarse entre los 80 y los 235 kilogramos aunque por lo general no pesan más de 150 kilos.

Morfología. La forma de su cuerpo es fusiforme pero robusta. En el centro de la zona superior se sitúa una aleta dorsal curva. Su cabeza es menos redondeada ya que el melón se eleva desde el hocico en un ángulo bajo.

Coloración. Tiene un patrón de coloración en forma de reloj de arena que se extiende desde los costados del cuerpo hasta debajo de la aleta dorsal. La zona superior es oscura, la inferior es color blanco y ambas aletas pectorales son negras.

¿Y EN DÓNDE VIVE? DISTRIBUCIÓN Y HÁBITAT.
El delfín común de hocico largo se distribuye en zonas limitadas del océano Atlántico, del Índico y del Pacífico. Es posible localizarlo desde la costa oeste de Estados Unidos hasta Baja California. También hay poblaciones en México, Perú, Chile, Venezuela, Brasil, Argentina, África occidental, África del sur, Madagascar, la Península Arábiga, India, Indonesia, China, Corea del Sur y la zona sur de Japón.

La subespecie Delphinus capensis capensis se encuentra en la costa este de Sudamérica, en el oeste de África, en el sur de Japón, en Corea, en el norte de Taiwán, en Sudáfrica y desde California en Estados Unidos hasta Perú. Delphinus capensis tropicalis se distribuye en el Indo-Pacífico hasta el Golfo de Tailandia.

El delfín común costero normalmente prefiere hábitats de aguas templadas a unos 180 kilómetros de las costas sobre la plataforma continental, a menor profundidad que Delphinus delphis. No suele congregarse alrededor de las islas oceánicas.

BARRIGA LLENA, CORAZÓN CONTENTO. ALIMENTACIÓN.
El delfín común costero mantiene una dieta carnívora abundante en peces pequeños, cefalópodos y crustáceos. Es seguro que en el norte del Golfo de California este delfín se agrupa con otros de su misma especie formando manadas de decenas a miles de individuos, y cooperan juntos para cazar. Lo que hacen es básicamente perseguir y “arrear” grandes bancos de peces y cuando éstos quedan desorientados, se dedican a sujetarlos y consumirlos.

Lo anterior implica sumergirse a unos 280 metros de profundidad durante 8 minutos como máximo antes de subir a obtener oxígeno. Sus actividades de caza y alimentación ocurren cerca de las costas, en aguas poco profundas. Algunas de sus presas habituales son:

-Sardinas (Familia Clupeidae).

-Anchoas (Género Anchoa).

-Merluza (Orden Gadiformes).

–Calamares (Orden Teuthida).

–Krill (Orden Euphausiacea).

Aunque la caza grupal se ha observado en el Golfo de California, se presume que sucede algo similar en otras regiones donde este delfín está distribuido.

SU REPRODUCCIÓN ES… HÁBITOS REPRODUCTIVOS.
La madurez sexual del delfín común costero es alcanzada cuando el individuo mide o supera los 2 metros de longitud, pero la edad en que ocurre varía de acuerdo con la región geográfica en que se localiza el delfín; en el macho puede suceder entre los 2 y los 7 años y entre los 3 y los 12 años de edad en el caso de la hembra.

La hembra da a luz cada 2 o 3 años. Después del apareamiento (durante los meses de primavera y otoño, generalmente) la hembra tiene un período de gestación de 9-11 meses. 1 única cría nace con un peso aproximado de 10 kilogramos y una longitud de 0.8-1.0 metros así como una coloración menos oscura que la de los adultos. La madre desteta a la cría unos 6 meses después del nacimiento.

Es interesante saber que los individuos en cautiverio se han apareado con éxito con delfines nariz de botella, lo que tiene como consecuencia delfines híbridos que han tenido descendencia. Se cree que esta especie vive en estado salvaje unos 22 años.

ASÍ SE COMPORTA.
Delphinus capensis es uno de los animales más gregarios que existen, y sus manadas están integradas por cientos o miles de individuos que pueden estar segmentadas por grupos más pequeños de unos 10-30 integrantes separados en función de la edad y el género sexual. En ocasiones nadan junto con otros cetáceos como los calderones (Globicephala), comúnmente llamados ballenas piloto.

Los individuos en grupo son muy activos socialmente, muy enérgicos e incluso curiosos puesto que se acercan a las embarcaciones y permanecen próximos a aquellas durante un largo período de tiempo. Son veloces al nadar y realizan varios tipos de acrobacias, entre éstas, montar las olas y saltar fuera del agua; también suelen silbar con la cabeza fuera de la superficie del agua.

PODEMOS CONSERVARLO. AMENAZAS Y CONSERVACIÓN.
Estado de conservación:
“Datos Insuficientes”.
La especie está incluida en la categoría “Datos Insuficientes” en la Lista Roja de la UICN. En ocasiones es cazada intencionalmente (a veces con arpón) en Japón, en el norte de Venezuela, en zonas del Caribe, en Perú y en el occidente de África para que su carne sea consumida por los humanos o para usarla como cebo. Otras capturas directas obedecen a intenciones de cautividad en acuarios o parques.

Su pesca incidental constituye la mayor amenaza para su supervivencia. En aguas de China, el sur de California (Estados Unidos) y otros lugares del Pacífico oriental tropical es común su enrede en redes de enmalle, redes de arrastre, redes de deriva y redes de cerco.

Por otra parte, la contaminación también hace mella en su supervivencia. De acuerdo con investigaciones, se encontró que existen restos de organoclorados en su grasa.

El lado bueno de este panorama es que la especie está protegida por la Ley de Protección de Mamíferos Marinos de 1972, la cual aplica medidas que evitan la degradación del delfín.

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