Te presentamos a un delfín de apariencia primitiva: el delfín de dientes rugosos o delfín de hocico estrecho, sin subespecies conocidas. Se trata de una especie descrita por primera vez en 1823 por Georges Cuvier y nombrada científicamente en 1928 como Delphinus bredanensis. Su interesante nombre común deriva de las características de sus piezas dentales, en efecto, rugosas.

Orden: Cetacea
Familia: Delphinidae
Género: Steno

ASÍ LUCE. DESCRIPCIÓN FÍSICA.
De aspecto no muy diferente al de los delfines nariz de botella (Tursiops truncatus), puede ser confundido con éste o con los delfines pintados, pero es fácil reconocerlo si se toma en cuenta lo siguiente:

Peso y tamaño. La longitud de su cuerpo se ubica entre 2.09 y 2.83 metros en tanto su peso oscila en el rango 90-155 kilogramos.

Morfología. Su cuerpo parece más largo debido a la poca robustez y algunas personas dicen que parece un reptil. Su cabeza es pequeña y su “pico” largo no muy definido; tiene un melón prominente y en comparación con otros delfines, sus ojos son algo grandes.

Posee aletas grandes y triangulares. El dimorfismo sexual no es muy pronunciado, sólo algunos machos pueden tener dimensiones mayores a la de las hembras pero eso sí, cuentan con una joroba post-anal más marcada.

Coloración. El vientre y la barbilla presentan un tono claro en contraste con el dorso azul oscuro o gris azulado. La punta de su “pico” es rosada. La piel exhibe bastantes cicatrices, marcas de anteriores peleas.

Señas distintivas. Como no podía ser de otra manera, sus dientes son la marca más distintiva: tienen crestas verticales y rayas en la superficie, visibles sólo si se observa la boca del delfín.

¿Y EN DÓNDE VIVE? DISTRIBUCIÓN Y HÁBITAT.
Su amplio rango de distribución incluye los océanos Atlántico, Pacífico e Índico entre 40° latitud norte y 35° sur. Se localiza en las aguas profundas de regiones de clima tropical y subtropical pero en las costas de Brasil y el oeste de África puede permanecer cerca de las costas. Vive tanto en mar abierto como en cuerpos acuáticos semi cerrados como el Golfo de Tailandia, el mar Rojo, el Golfo de México, el mar Caribe y el Golfo de California.

Algunos países en los cuales el delfín habita sus aguas son: Estados Unidos, Belice, México, Ecuador, República Dominicana, Vietnam, Omán, Pakistán, Kuwait, Madagascar, Malasia, Camerún, Nigeria, España, Sudáfrica, Australia, Guatemala, Indonesia, Taiwán, Tailandia, Puerto Rico, Santa Lucía, Colombia, Francia, Perú, Papúa Nueva Guinea, Japón, Israel e Italia.

Como hábitat, gustan de profundidades marinas superiores a 1,500 metros y con temperaturas en torno a los 25° centígrados. Su residencia depende de la cantidad de nutrientes que tengan las áreas; sonde hay mayor cantidad, seguramente ahí se encuentra.

BARRIGA LLENA, CORAZÓN CONTENTO. ALIMENTACIÓN.
Inusualmente, se encontraron algunos restos de algas en el estómago de delfines varados. Por supuesto, esto no significa que sea omnívoro, puesto que las algas pudieron ser ingeridas por accidente. En condiciones normales, un delfín carnívoro se alimenta de peces y cefalópodos como:

-Peces aguja.

-Pez mahimahi (Coryphaena hippurus).

-Peces pejerrey.

-Pulpos.

-Calamares.

Se alimenta en grupos grandes de que pueden ser de decenas o cientos de individuos. Al momento de cazar, se sumerge hasta por 15 minutos para tener acceso a las presas bentónicas o bien, para perseguir bancos de peces. El tamaño es muy importante, es más: si el pez es grande, mejor. Una vez que sujeta a la presa con sus dientes desgarra la carne y quizá comparte su comida con sus compañeros.

Los pescadores tienen una mala concepción del delfín de dientes rugosos, ya que éste acostumbra tomar los peces que son el cebo. Por otro lado, se sabe que ocasionalmente se asocia con ballenas y otras especies de delfines para conseguir su alimento.

ASÍ SE COMPORTA.
Forma manadas muy grandes (300 individuos como máximo) y su sociabilidad se extiende hacia especies como atunes, ballenas, delfines y aves marinas.

Es un hábil y rápido nadador con poderosos pulmones en vista del tiempo que es capaz de mantenerse sumergido. Sin embargo, no suele salir a la superficie con tanta frecuencia como otros delfines. Sí realiza saltos y monta las olas de los barcos, pero es más usual notarlo al nadar bajo la superficie con la aleta dorsal visible o con la cabeza sobre la zona superficial del agua.

La hembra manifiesta un comportamiento llamativo que consiste en nadar colocando a la cría y a ella junto con otro delfín en un intento por llamar la atención de los miembros de la manada o atraer apoyo.

En un estudio de 2007 sobre el comportamiento de esta especie, se encontró que pasa el 26.7 por ciento de su tiempo viajando, el 17.5 por ciento viajando con los barcos, 11 por ciento en contactos sociales, 14.9 por ciento en actividades de alimentación, un 9 por ciento nadando de forma estacionaria, 7,1 por ciento jugando con objetos, 3.8 por ciento en prácticas sexuales y el resto nadando en dirección constante.

SU REPRODUCCIÓN ES…HÁBITOS REPRODUCTIVOS.
Cuando el macho llega a la edad reproductiva entre los 5 y los 10 años, busca una hembra receptiva madura que haya alcanzado la maduración sexual entre los 9 y los 10 años de edad.

Se conoce muy poco sobre los hábitos reproductivos del delfín de dientes rugosos y ni el período de gestación se sabe con exactitud. Las crías recién nacidas miden de 1 a 1.3 metros de longitud y son muy bien cuidadas por la madre. A los 2 meses comienzan a alimentarse de pececillos y la progenitora disminuye el tiempo de cuidados.

Se estima que su longevidad equivale a 32-36 años.

PODEMOS CONSERVARLO. AMENAZAS Y CONSERVACIÓN.
Estado de conservación:
“Preocupación Menor”.
Aunque está en la categoría “Preocupación Menor” de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, las principales amenazas de este delfín incluyen a) la captura incidental en redes de pesca, b) la pesca directa en algunas islas orientales y c) la contaminación de su hábitat.

La carne de un delfín muerto se destina para el consumo humano o para convertirse en cebo para los tiburones. En Antillas, Japón, el este de África y en las Islas Salomón, el consumo humano es menos raro. En el período 2004-2009, se descubrió que algunos de los delfines atrapados en las redes padecían una importante pérdida del sentido del oído como consecuencia de una serie de factores entre los que se encuentran genéticos, congénitos y relacionados con el ruido.

Los esfuerzos de conservación específicos para la especie son nulos o poco conocidos ya que se trata de un animal insuficientemente popular. La CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) lo ha incluido en el Apéndice II de especies cuyo comercio debe supervisarse.

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