Como los estudios sobre la vida y la inteligencia de los delfines están a la orden del día, en 2012 algunos científicos declararon que estos cetáceos deberían ser considerados “personas no humanas” en vista de su altamente desarrollada inteligencia y su increíble capacidad de entendimiento abstracto, aspectos anteriormente considerados únicos en la especie humana.

¿Qué tiene que ver esto con el título? Bueno, pensar que los delfines son personas implica considerarlos seres con derechos ante las leyes en una forma similar a la de los humanos, esto es, deberán ser tratados como iguales y no como inferiores, lo que pone en entredicho su captura y matanza, que podría ser considerada asesinato. De este modo, el cautiverio de los delfines se vería, utópicamente, reducido.

La Ética como ciencia prima el derecho de la libertad de las personas. Esto podría ser igual en el Reino Animalia pero no ha sido así y muchos delfines tienen que pasar su vida, en ocasiones entera, viviendo en condiciones no naturales y sin posibilidad de experimentar la naturaleza de su especie.

La vida en cautiverio no es tan divertida como parece en los delfinarios.

La vida en cautiverio no es tan divertida como parece en los delfinarios. De hecho, hay algunas diferencias entre los que viven ahí y los delfines en estado salvaje, que parecen apuntar hacia una condición natural positiva y que, si se comprende que todas las especies nacen siendo libres y sólo los humanos desean utilizar las especies para diversos fines, se entenderá que la vida en estado salvaje es idónea:

-De entrada, los delfines tienen cientos de kilómetros para nadar, explorar y vivir durante largo tiempo. Los delfines cautivos tienen estanques o cuerpos de agua de varios metros, de los que no pueden salir a menos que se decida lo contrario. ¿Qué pasa con los delfines que realizan migraciones?

-Los delfines libres nacen, crecen, se reproducen y mueren según su naturaleza y como el instinto les dicta. Los delfines en cautiverio pueden ser inducidos a aparearse.

-Los delfínidos en libertad conservan sus características físicas a menos que sufran heridas, en cambio, en cautiverio manifiestan una aleta dorsal atrofiada, es decir, inclinada hacia abajo, quizá porque pasan sólo el 20 por ciento de su tiempo bajo el agua en comparación con el 80 por ciento del tiempo que pasan los individuos libres.

-Normalmente los delfines tienen una vida relativamente larga en su hábitat natural, pero en cautiverio tanto la longevidad como las posibilidades de supervivencia se reducen. Los cetáceos pueden morir durante su captura o durante su traslado como consecuencia de un mal manejo de las estructuras de transporte o como consecuencia de accidentes. En general, los delfines en cautiverio viven menos años que sus congéneres libres.

-No existe seguridad acerca del buen trato a los delfines cautivos a menos que se realicen investigaciones específicas.

Algunas personas argumentan que en cautiverio los delfines están a salvo de los depredadores como orcas y tiburones, que tienen alimento seguro y que pueden ser atendidos por médicos profesionales en caso de lesiones o enfermedades. Sin embargo, no hay que olvidar que son animales perfectamente adaptados a la vida acuática y todo lo que ello conlleva.

Los conservacionistas pueden argumentar profundamente acerca de esto, pero la liberación de los delfines en cautiverio aún está en veremos.

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