Los delfines se encuentran en todos los océanos del mundo, por lo tanto es comprensible que aparezcan en muchas historias de las civilizaciones que han poblado los continentes a través del tiempo. Las historias más famosas sobre delfines mencionan cómo éstos rescataron personas de los peligros del mar o cómo han ayudado a los pescadores con sus actividades a cambio de una parte del botín.

Estas últimas historias no están tan alejadas de la realidad. En cambio, otras aparecen en narraciones fantásticas que están relacionadas con mundos alternos, leyendas milenarias, deidades temperamentales y anécdotas curiosas. Todo esto confluye en una mitología rica en historias sobre estos magníficos cetáceos.

LOS DELFINES EN LA ANTIGUA GRECIA

Los hombres de la Grecia antigua tuvieron un cúmulo de mitos que han sobrevivido hasta la actualidad. Para los griegos la figura del delfín era positiva, considerándolo un animal benévolo y a su aparición en la estela de las embarcaciones como un buen augurio. Muchas monedas que datan de esas épocas muestran la imagen de niños, hombres o dioses montados sobre un delfín.

Respeto, adoración y afecto: lo que los delfines han despertado en la civilización humana.

VEAMOS ALGUNOS MITOS CONOCIDOS:

-Los delfines eran los mensajeros de Poseidón, el dios de los mares.

-Una vez, el dios Baco o Dioniso fue capturado por unos piratas que lo confundieron con un príncipe, pues su intención era cobrar el rescate. Dioniso enfureció y convirtió los remos del barco en serpientes, lo que asustó a los piratas y causó que éstos se lanzaran al mar. Sin embargo, el dios se apiadó de ellos y decidió convertirlos en delfines para que a partir de entonces ayudaran a los hombres.

Probablemente por este mito muchos griegos consideran que matar a un delfín es un hecho totalmente atroz y reprobable.

-Los dioses Afrodita y Apolo consideraban sagrados a los delfines.

-En el Himno a Apolo, el poeta Homero relata que el templo del dios fue construido en las faldas del monte Parnaso. Necesitado de sacerdotes, se transformó en un delfín y secuestró un barco mercante, haciendo soplar los vientos para que la nave se dirigiera hacia la costa griega. Los tripulantes se quedaron entonces en el nuevo templo y sirvieron como sacerdotes.

-¿Quién es el niño que en las monedas griegas monta el lomo de un delfín? Al parecer se trata de Taras, el hijo de Poseidón. Según el mito, su padre envió un delfín para salvarlo de un naufragio.

DELFINES EN MITOLOGÍAS DE OTRAS CULTURAS

La civilización minoica, que se asentó en la isla de Creta con el mar Egeo circundante, es una de las que ha dejado grabada la presencia de los delfines en su cultura. Muestra de ello es el fresco de los delfines encontrado en el Palacio de Cnosos y que hasta hoy permanece casi inalterable.

Ciertamente la cultura griega tiene un extenso repertorio de mitos que se han transmitido a través de generaciones, pero los delfines han aparecido en las historias de muchas otras culturas. Por ejemplo, en regiones de Brasil y las Islas Salomón algunas partes del cuerpo de los delfines son usadas como instrumentos medicinales y totémicos, y para los hindúes los delfines del río Ganges (Platanista gangetica) están vinculados al dios Ganga.

Para los antiguos romanos, los delfines eran encargados de llevar las almas de los muertos hasta las Islas de los Bienaventurados; ellos relacionaban a estos animales con procesos místicos de la vida, la muerte y la resurrección. Incluso los griegos asociaban a estos animales con la diosa asiria Atargatis, deidad de la fertilidad y del mundo submarino.

La cultura de la cristiandad tampoco está exenta de estas historias. Se cree que en una ocasión San Martiniano el ermitaño fue tentado por una mujer libertina, y viéndose a punto de pecar se lanzó al mar y se fue a vivir a una isla deshabitada. Algunas versiones indican que el santo fue llevado a la orilla en el lomo de un delfín y otras mencionan que dos delfines lo transportaron después de que una mujer llegó a la isla donde él vivía.

Respeto, adoración y afecto. Lo que los delfines han despertado en la civilización humana es más que simple curiosidad. Muchos de sus mitos concuerdan con la imagen que popularmente se tiene de ellos, pues pocas veces han aparecido como seres malévolos o peligrosos. Con seguridad, los delfines seguirán presentes en futuras historias.

SDR59