Como cualquier animal, los delfines a veces son presa de otras especies que buscan alimentarse de ellos u obtener algún otro provecho de su cuerpo. Pero a diferencia de los humanos y de otros animales acuáticos, tienen un reducido número de enemigos naturales. De hecho, algunas especies no tienen ninguno.

Cabe aclarar que realmente, los depredadores naturales se cobran muy pocas vidas de delfines en comparación con las que se cobran los depredadores que no pertenecen a su entorno acuático.

DEPREDADORES EN SU HÁBITAT NATURAL
Las orcas (Orcinus orca) y los tiburones se disputan el título de “El más poderoso depredador de los delfines”, y es que ambos, con su tamaño y otras características físicas además, claro, de su tendencia natural a alimentarse de la carne, encuentran apetitosos a los delfines.

Orcas. Para algunas especies, este mamífero es el más poderoso depredador ¡y es también un delfínido! Las orcas se alimentan de una gran diversidad de peces, moluscos y crustáceos, pero si encuentran un delfín no dudan en atraparlo para comer. Generalmente depredan a los individuos más pequeños.

Tiburones. Es más común que los tiburones cacen delfines. A menudo se conceptualiza a los escualos como enemigos mortales de los delfines pero en realidad la caza obedece al instinto de alimentación y no a un “odio” hacia los delfines.

Las especies más pequeñas son presa frecuente de tiburones sarda (Carcharhinus leucas), tiburones areneros (Carcharhinus obscurus), tiburones tigre (Galeocerdo cuvier) y tiburones blanco (Carcharodon carcharias). Los delfines más vulnerables suelen ser las crías y los individuos jóvenes.

En determinadas regiones geográficas los tiburones conforman el grupo de depredadores más peligroso, como en la costa este de Estados Unidos. Los escualos tienen preferencias por las especies; por ejemplo, el delfín nariz de botella (Tursiops truncatus) es el favorito de los tiburones mencionados.

Algunos investigadores sospechan que los ataques a delfines no siempre tienen la intención de matar para comer, sino sólo para defender lo que consideran su territorio. De cualquier manera, las cicatrices en la piel de los delfines indican que las mordeduras se producen cuando el tiburón ataca desde abajo y por detrás del cuerpo.

Un hecho sorprendente para muchas personas, acerca de la relación entre los delfines y los tiburones, es que ambos pueden tolerarse perfectamente en una misma área y alimentarse del mismo banco de peces. En ocasiones se ignoran completamente pese a estar unos pocos metros cerca uno de otro.

Pero los delfines también se defienden. Aunque normalmente evitan a los tiburones o huyen de ellos, si es necesario demuestran agresividad. Los delfines nariz de botella atacan a estos depredadores golpeando los cuerpos de éstos con las aletas caudales. Sin embargo, este comportamiento defensivo no es muy común.

¿DEPREDADORES? DEPREDADOR.
La presencia de los seres humanos en la Tierra les confiere múltiples posibilidades para sobrevivir. En la dinámica depredador-presa, una de las partes tiene que fenecer para que el otro viva, pero ¿qué pasa cuando no se trata de supervivencia, sino de comercio?

Puede decirse que el ser humano es el más grande depredador de los delfines. Sus actividades ponen en peligro la vida de estos cetáceos de forma directa e indirecta. Veamos algunas:

-Caza. Los mayores índices de caza de delfines pertenecen a Asia, África y Sudamérica. La carne de delfín se consume en algunas partes del mundo pese a que se sospecha que tiene altas concentraciones de mercurio. Cada año mueren miles de delfines y es concretamente conocida la matanza anual que se efectúan en Japón. Increíblemente, los delfines ponen poca o nula resistencia cuando se les mata.

-Captura incidental. Los delfines pueden morir cuando son capturados por redes de enmalle, sin que la meta de los pescadores sea cazar cetáceos. Incidentes desafortunados son también las muertes por colisión contra las hélices o cualquier otro material de las embarcaciones.

-Reducción de su hábitat. La construcción de estructuras y la contaminación empequeñece la cantidad de hábitats saludables o los vuelve poco adecuados. Íntimamente ligado a la contaminación.

-Contaminación. Todos los días se liberan al mar y a los ríos miles de litros de aguas negras, de sustancias tóxicas como los pesticidas, de metales pesados, de basura plástica y de otros cientos de contaminantes. Su hábitat se contamina y ocasiona padecimientos y la muerte. En la actualidad, los delfines de río están seriamente amenazados por la contaminación ya que los canales son más estrechos y los contaminantes se concentran de forma más pronunciada que en mar abierto.

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