Parece sacado de alguna historia de ficción, pero es verdad: muchos delfines son entrenados para obrar con fines militares. Por supuesto, esto no tiene nada que ver con su comportamiento habitual, pero sí con su capacidad de aprendizaje y con su inteligencia, aspectos aprovechados por el hombre para lograr diversos propósitos.

Estados Unidos y Rusia (la antigua Unión Soviética) son los países que han convertido a estos cetáceos en auténticos “militares”, pero es el país americano el que tiene el más largo historial de esta práctica. Por cierto, la especie más utilizada es el delfín nariz de botella (Tursiops truncatus).

LA RAZÓN
En la década de 1960, la Marina de Estados Unidos (United States Navy) implementó el Programa de Mamíferos Marinos de la Marina (Navy’s Marine Mammal Program) para: a) investigar la capacidad de nado e inmersión de los cetáceos con el objetivo de aplicar el conocimiento a sus propias estructuras navales y b) estudiar la ecolocalización característica de los cetáceos que permitiera diseñar métodos eficientes de detección de objetos dentro del agua.

Su increíble sentido de la ecolocalización hace a los delfines perfectos para localizar objetos bajo el agua, una de las principales tareas de estos cetáceos.
Si bien los marinos no sólo comenzaron a entrenar a los delfines pues usaron también leones marinos (Subfamilia Otoriinae) y belugas (Delphinapterus leucas), los delfines fueron especialmente útiles durante la Guerra Fría, la Guerra de Vietnam, en la Guerra del Golfo y recientemente en la guerra con Irak. Desde que los humanos se dieron cuenta de su capacidad de aprendizaje y de su ecolocalización, el resto es historia.

Por su parte, la Armada de la Unión Soviética hizo uso de los delfines para ejecutar tareas similares a las de los delfines de la Marina estadounidense. No obstante, el desmoronamiento de su sistema político devino en la eliminación de los programas militares que implicaban delfines.

Los responsables del Programa aseguran que los delfines son animales perfectos para sus necesidades. Son inteligentes, pueden adaptarse a un entorno diferente y al contacto continuo con los humanos y por ende son fáciles de entrenar.

LA TAREA
Su increíble sentido de la ecolocalización hace a los delfines perfectos para localizar objetos bajo el agua, una de las principales tareas de estos cetáceos. Sus responsabilidades son variadas, pero cada delfín tiene alguna labor específica y no realiza labores generales así que mientras unos son entrenados para detectar objetos, otros aprenden cómo patrullar zonas determinadas.

El conjunto de tareas de los delfines en la milicia incluye:

-Detección, localización y marcación de minas enterradas en el lecho marino de aguas poco profundas.

-Detección, localización y recuperación de objetos perdidos.

-Patrullaje de puertos o áreas específicas.

-Detección de intrusos en territorio propio.

-Se cree que pueden colocar minas en barcos extranjeros.

-Podrían ser usados para atacar y quizá matar buzos extranjeros.

Los últimos 2 puntos son controversiales pues aunque las fuerzas armadas niegan tales actividades, otros se permiten la duda.

EL PROCESO
Las formas en que los delfines ejecutan sus tareas son muy interesantes. Su ecolocalización permite detectar un material extraño de una mina u otro objeto cuando los “clics” emitidos rebotan en el material y regresan hacia ellos. Tom Lapuzza, un portavoz del Programa de Mamíferos Marinos de Estados Unidos, asegura que los delfines son capaces de diferenciar los objetos y hasta de distinguir un metal de otro.

Que un delfín ataque a seres humanos no es una tarea aceptada por la Marina.
El patrullaje es realizado las 24 horas del día todos los días. Si un delfín detecta un intruso en aguas nacionales toca un sensor instalado en una embarcación para alertar a los humanos y éstos colocan un dispositivo que produce ruido o luz en la nariz del delfín, después éste nada hacia el extraño y lo toca con la nariz para mostrar la ubicación de aquél. En ocasiones también pueden marcarlo para su reconocimiento.

El proceso de detección de minas es similar. Cuando el delfín localiza alguna, coloca alrededor de ésta una serie de boyas para marcar la ubicación. Después, el delfín u otro mamífero marino coloca dispositivos para capturar el objeto sin que esto represente peligro.

Atacar seres humanos, como se ha mencionado, no es una tarea aceptada por la Marina. Pero las sospechas recaen en una actividad en la cual los delfines son entrenados para disparar a los extraños mediante un dispositivo especial que podría ser una bala de ácido carbónico instalada en una aguja de inyección. Ésta, dispuesta en la cabeza del animal, se libera en tanto toca al ser humano. No hay que olvidar que solamente son rumores, hasta ahora.

A cambio de su desempeño, los delfines son recompensados con comida.

LA CONSECUENCIA
El uso de delfines para fines únicamente humanos y para propósitos no precisamente pacíficos ha tenido multitud de críticas por parte de los protectores de animales y de la sociedad general. Los argumentos son:

-Los delfines son mantenidos en cautiverio, lejos de su hábitat e impidiendo o modificando sus procesos naturales como socialización y reproducción.

-Son expuestos a condiciones antinaturales para probar su capacidad de adaptación y resistencia a condiciones un tanto extremas.

-Se ven sometidos a mayor estrés que en estado salvaje.

-Se reduce su esperanza de vida.

En cambio, los responsables de los programas militares aseguran que se mantiene a los delfines en óptimas condiciones de salud pues se les provee atención médica y nutrición balanceada.

Es un tema polémico que da pie a numerosos puntos de vista y organizaciones como la Whale and Dolphin Conservation (WDCS) están firmemente en contra.

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