La inteligencia de los delfines es uno de sus rasgos más destacados. De los miles de miembros que el reino Animalia contiene, los delfines ocupan uno de los primeros lugares en cuestión de inteligencia.

El cerebro es el órgano implicado en la capacidad de la comprensión, el razonamiento, el aprendizaje y otros procesos cognitivos. El cerebro de los delfines es de una complejidad asombrosa, casi equiparable al de los seres humanos. Y es además grande en relación con su cuerpo. Mediante estudios con resonancias magnéticas, se ha descubierto que sus cerebros son 4-5 veces más grandes que los de otros animales de tamaños similares.

Imagínate: el delfín nariz de botella o delfín mular (Tursiops truncatus) se encuentra en segunda posición de una lista de especies con mayor cociente de encefalización (EQ), el cual mide la masa del encéfalo con respecto a lo que se espera de su tamaño corporal.

Además de un desarrollado neocórtex, el cerebelo tiene más circunvoluciones (giros de la superficie cerebral) que el de otros mamíferos. Las conexiones entre las áreas sensoriales y las áreas motoras del órgano exponen una gran sensibilidad al dolor y una tendencia pronunciada al estrés.

Algunos científicos argumentan que la inteligencia social de estos cetáceos compite con la de los grandes simios.
Gran parte de sus comportamientos dan muestra de su desarrollo cerebral y su capacidad para entender situaciones. Procesan la información de su entorno de modo similar al de las personas y no falta quien dice que pueden resolver problemas como los humanos. Fíjate:

–Sus formas de comunicación son complejas, cambiantes y variadas.

-Son animales creativos y juguetones. Sus patrones de conducta no son mecánicos o rígidos; se cree que disfrutan el juego y la compañía de otros individuos.

-Su empatía sugiere la experimentación de emociones como la tristeza o la alegría.

-Tienen una gran capacidad de aprendizaje. Es por esto que son animales muy solicitados por los parques acuáticos, aunque las actividades de éstos conforman una temática muy discutida y polémica.

-Pueden transmitir el aprendizaje a otras generaciones de delfines.

-Se han observado casos en los que usan herramientas. Por ejemplo, esponjas para proteger su hocico de superficies ásperas.

-Los miembros de una manada cooperan entre sí y a veces con otras especies de animales.

Algunos científicos argumentan que la inteligencia social de estos cetáceos compite con la de los simios grandes pues son capaces de demostrar empatía hacia los compañeros y de ayudarlos cuando están heridos o inmovilizados.

Los signos de inteligencia superior están relacionados con la conciencia de sí mismos y los delfines sí la tienen. Prueba de ello es que cuando se miran en un espejo pueden reconocerse, saben que son ellos; esto es signo del desarrollo de pensamiento abstracto. Asimismo, su capacidad de aprendizaje es equiparable con la de un niño de 3 años, según la psicóloga cognitiva Diana Reiss de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.

Según la ciencia, su capacidad de aprendizaje es equiparable con la de un niño de 3 años.

¿PRUEBAS DE INTELIGENCIA?
Muchos otros experimentos en delfines han demostrado capacidad de pensamiento superior al de otros animales y similar al de los seres humanos:

-Responden positivamente a la televisión, esto es, demuestran interés y atención curiosa por las imágenes que emite el aparato.

-Se les ha visto jugando con objetos inanimados que encuentran en su entorno.

-Juegan produciendo burbujas de agua mientras nadan y después se toman el tiempo de observar sus “creaciones”.

–Son capaces de resolver problemas complejos y pueden imitar las acciones de los seres humanos. A un delfín llamado Tanner le vendaron los ojos y se le indicó imitar las acciones de un entrenador que estaba en el agua. Como el delfín no podía mirar, emitió sonidos e interpretó las ondas sonoras para hacer réplicas de los movimientos del entrenador.

Las diferencias entre la inteligencia humana y la de los delfines radican en que los primeros necesitan manipular su entorno, pero los delfines no y es por ello que concentran su inteligencia en otros aspectos.

Todavía existen muchas lagunas en lo que a la inteligencia de los delfines concierne. Hacen falta pruebas, pero lo que se sabe hasta ahora es suficiente para decir que estos maravillosos animales son especies muy, muy inteligentes.

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